sábado, 29 de octubre de 2016

LA NECESIDAD DE LA ÉTICA

REFLEXIÓN
En estos últimos tiempos es notable la escasez de la ética, pero aún más la necesidad de ella en las organizaciones, empresas y en nuestro país. Es por ello que el Filósofo y Escritor Francesc Torralba junto con Francos Vallaeys y Mauricio García Duran, nos permiten reflexionar a profundo de que estamos haciendo como personas; cual es nuestro comportamiento en la sociedad o que estamos aportando en una organización empresa o en el entorno en que estamos para que la ética sea notable, pues nos da a conocer que sin ética, ninguna organización o empresa por muy buena que sea no será sostenible, pues la ética es indispensable para un buen desarrollo tanto en una organización, empresa o país y somos nosotros los responsables de hacer que la ética siga viva en todos estos ámbitos o que la ética desaparezca y empecemos a vivir en un país o no solo un país sino toda una sociedad caótica por falta de nuestro compromiso como personas para que la ética se vea reflejada en cada una de las actividades que realizamos o en las organizaciones que queramos construir.
Francesc Torralba nos dice algo muy importante y es que si la ética que se enseña o se cultiva dentro de una universidad no trasciende, no es capaz de tener algún tipo de efecto en los ámbitos profesionales en las organizaciones, en las empresas, en los hospitales; en los distintos ámbitos simplemente no sirve para nada.
Es por ello que en los últimos tiempos ha emergido con gran fuerza todo lo que se ha denominado la ética de la empresa y la ética de las organizaciones; es un fenómeno que da que pensar, y que obliga a pensar porque esta emergencia, porque desde distintos ámbitos profesionales se apunta a la necesidad de la ética. Es tanta la necesidad de la ética que se han empezado a elaborar códigos tanto en la vida empresarial como en la vida política, para dar una solución a esta emergencia o de alguna manera poder suplir esta necesidad.
La ética no debe ser un elemento que tenga como consecuencia una pérdida de valor y de potencia en el mercado todo lo contrario cohesión hacia el equipo general relaciones de equidad y cooperación. Hay un tema muy importante dentro de las organizaciones y empresas y no solo dentro de ellas sino a nivel general y es la confianza, como generar confianza o como ser dignos de confianza en medio de una sociedad o de un entorno donde la crisis de confianza es un hecho, la transparencia es un elemento clave para la confianza, significa poder presentar realmente lo que uno es o lo que uno hace otro de los elementos claves para generar confianza es la honestidad de la persona.
Es muy triste y cruel ver reflejada tanta desconfianza y deshonestidad por parte de las personas y aun mas de organizaciones y empresas que con tal de tener al usuario o cliente pero no se está siendo honesto y justo, es por ello la evidencia de tanta crisis de credibilidad en muchas organizaciones, empresas universidad y muchas otras entidades que muchas veces prometen multitud de cosas solo para retener a las personas y obtener dinero pero engañándoles.
François Vallaeys nos dice algo muy interesante y cierto y es que la responsabilidad social no ha transformado nada hasta ahora, en cada uno de nosotros esta que la responsabilidad social de un giro total empiece a ser transformadora o no llegaremos a ningún lado, porque lo que siempre solemos decir es que estamos hartos de ese tema, pero la pregunta es que hemos hecho para generar transformación o cambios.

La responsabilidad social es un camino banido pero que debe ser articulado por políticas públicas a fin de consolidar el cambio, es decir el liberalismo a muerto. 
«El desfase entre teoría y práctica es radical: teóricamente, tenemos criterios de moralidad y racionalidad, pero en la práctica no funcionan; teóricamente, hemos pensado sociedades perfectas, sin conflicto, pero nos cuesta reconocer que en ellas puedan vivir seres humanos».
Victoria Camps
Si nos adentramos un poco en nuestro país Colombia y hacemos una reflexión del estado de la ética en nuestro país es terrible ver con desde muchos años atrás la ética se agotó. Indiscutiblemente el punto de partida en este sentido es la constatación de una situación que indica que algo no está funcionando social y éticamente en la Colombia de los años 90. Violencia generalizada, corrupción, narcotráfico, injusticia, etc.
Aunque todos están de acuerdo con la existencia de estos fenómenos y con que tienen un significado moral, podemos constatar por vía negativa, que no hay coincidencia en la lectura que se hace de los mismos: para unos es vacío ético, para otros crisis ética, y para otros colapso moral. Obviamente la forma de interpretar tiene consecuencias diversas, sobre todo en términos prácticos y de perspectivas. 
¿Qué podemos decir? La situación ética del país se caracteriza, de una u otra manera, de acuerdo a la forma como se concibe la ética; es decir, la ausencia de reflexión ética no equivale a una ausencia de valores.
La crisis ética se produce como resultado de procesos históricos, y tiene como trasfondo causas estructurales. El desarrollo económico y social que ha vivido el país en este siglo, especialmente en los últimos cincuenta años con todas las transformaciones a que dio lugar, es el trasfondo histórico que debemos tener presente para entender la actual situación crítica.
«Creo que la construcción de la ética debe arrancar del ethos reinante, es decir de las cosas como son. En este sentido propongo una ética inductiva y realista. Tal enfoque es ventajoso porque permite identificar cuáles son los valores corrientes y cómo funcionan los mecanismos destinados a promoverlos»61. En otras palabras, parte de reconocer la desmoralización que acontece hoy en el país, que se manifiesta en los fenómenos de violencia que nos azotan, y que presuponen unos valores concretos que están operando en la sociedad.
Ahora bien, en sociedades conflictivas como la nuestra es necesario seguir buscando horizontes éticos que hagan posible la vida digna, pero, como bien lo dice Victoria Camps, «hay que hacerlo con nuevos paradigmas, que no oculten la escisión, el conflicto, los límites de la realidad, porque ellos, y no el 'bien', son el lugar y el objeto de la ética... En efecto, la ética que necesitamos ha de partir del mal, es decir, de nuestras limitaciones y contingencia, teniendo en cuenta que, por mucho que ansiemos la salvación, no podemos ni, por otra parte, queremos transformamos hasta el punto de dejar de ser humanos»86. En otras palabras, necesitamos construir un ethos como morada y como hogar a nuestra propia medida, que nos permita fijamos y potencializar lo que ya hay en nuestro propio ser como grupos sociales en relación y como nación.

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