REFLEXIÓN
En estos últimos tiempos es notable la escasez de la ética,
pero aún más la necesidad de ella en las organizaciones, empresas y en nuestro
país. Es por ello que el Filósofo y Escritor Francesc Torralba junto con
Francos Vallaeys y Mauricio García Duran, nos permiten reflexionar a profundo
de que estamos haciendo como personas; cual es nuestro comportamiento en la
sociedad o que estamos aportando en una organización empresa o en el entorno en
que estamos para que la ética sea notable, pues nos da a conocer que sin ética,
ninguna organización o empresa por muy buena que sea no será sostenible, pues
la ética es indispensable para un buen desarrollo tanto en una organización,
empresa o país y somos nosotros los responsables de hacer que la ética siga
viva en todos estos ámbitos o que la ética desaparezca y empecemos a vivir en
un país o no solo un país sino toda una sociedad caótica por falta de nuestro
compromiso como personas para que la ética se vea reflejada en cada una de las
actividades que realizamos o en las organizaciones que queramos construir.
Francesc Torralba nos
dice algo muy importante y es que si la ética que se enseña o se cultiva dentro
de una universidad no trasciende, no es capaz de tener algún tipo de efecto en
los ámbitos profesionales en las organizaciones, en las empresas, en los
hospitales; en los distintos ámbitos simplemente no sirve para nada.
Es por ello que en los
últimos tiempos ha emergido con gran fuerza todo lo que se ha denominado la
ética de la empresa y la ética de las organizaciones; es un fenómeno que da que
pensar, y que obliga a pensar porque esta emergencia, porque desde distintos
ámbitos profesionales se apunta a la necesidad de la ética. Es tanta la
necesidad de la ética que se han empezado a elaborar códigos tanto en la vida
empresarial como en la vida política, para dar una solución a esta emergencia o
de alguna manera poder suplir esta necesidad.
La ética no debe ser un
elemento que tenga como consecuencia una pérdida de valor y de potencia en el
mercado todo lo contrario cohesión hacia el equipo general relaciones de
equidad y cooperación. Hay un tema muy importante dentro de las organizaciones
y empresas y no solo dentro de ellas sino a nivel general y es la confianza,
como generar confianza o como ser dignos de confianza en medio de una sociedad
o de un entorno donde la crisis de confianza es un hecho, la transparencia es
un elemento clave para la confianza, significa poder presentar realmente lo que
uno es o lo que uno hace otro de los elementos claves para generar confianza es
la honestidad de la persona.
Es muy triste y cruel ver
reflejada tanta desconfianza y deshonestidad por parte de las personas y aun
mas de organizaciones y empresas que con tal de tener al usuario o cliente pero
no se está siendo honesto y justo, es por ello la evidencia de tanta crisis de
credibilidad en muchas organizaciones, empresas universidad y muchas otras
entidades que muchas veces prometen multitud de cosas solo para retener a las
personas y obtener dinero pero engañándoles.
François Vallaeys nos
dice algo muy interesante y cierto y es que la responsabilidad social no ha
transformado nada hasta ahora, en cada uno de nosotros esta que la
responsabilidad social de un giro total empiece a ser transformadora o no
llegaremos a ningún lado, porque lo que siempre solemos decir es que estamos
hartos de ese tema, pero la pregunta es que hemos hecho para generar
transformación o cambios.
La responsabilidad social
es un camino banido pero que debe ser articulado por políticas públicas a fin
de consolidar el cambio, es decir el liberalismo a muerto.
«El desfase entre teoría y práctica es
radical: teóricamente, tenemos criterios de moralidad y racionalidad, pero en
la práctica no funcionan; teóricamente, hemos pensado sociedades perfectas, sin
conflicto, pero nos cuesta reconocer que en ellas puedan vivir seres humanos».
Victoria Camps
Si nos adentramos un poco en nuestro país Colombia y hacemos una reflexión del estado de la ética en
nuestro país es terrible ver con desde muchos años atrás la ética se agotó.
Indiscutiblemente
el punto de partida en este sentido es la constatación de una situación que
indica que algo no está funcionando social y éticamente en la Colombia de los
años 90. Violencia generalizada, corrupción, narcotráfico, injusticia, etc.
Aunque
todos están de acuerdo con la existencia de estos fenómenos y con que tienen un
significado moral, podemos constatar por vía negativa, que no hay coincidencia
en la lectura que se hace de los mismos: para unos es vacío ético, para otros
crisis ética, y para otros colapso moral. Obviamente la forma de interpretar
tiene consecuencias diversas, sobre todo en términos prácticos y de
perspectivas.
¿Qué
podemos decir? La situación ética del país se caracteriza, de una u otra
manera, de acuerdo a la forma como se concibe la ética; es decir, la ausencia
de reflexión ética no equivale a una ausencia de valores.
La crisis
ética se produce como resultado de procesos históricos, y tiene como trasfondo
causas estructurales. El desarrollo económico y social que ha vivido el país en
este siglo, especialmente en los últimos cincuenta años con todas las
transformaciones a que dio lugar, es el trasfondo histórico que debemos tener
presente para entender la actual situación crítica.
«Creo que
la construcción de la ética debe arrancar del ethos reinante, es decir de las
cosas como son. En este sentido propongo una ética inductiva y realista. Tal
enfoque es ventajoso porque permite identificar cuáles son los valores
corrientes y cómo funcionan los mecanismos destinados a promoverlos»61. En
otras palabras, parte de reconocer la desmoralización que acontece hoy en el
país, que se manifiesta en los fenómenos de violencia que nos azotan, y que
presuponen unos valores concretos que están operando en la sociedad.
Ahora bien,
en sociedades conflictivas como la nuestra es necesario seguir buscando
horizontes éticos que hagan posible la vida digna, pero, como bien lo dice
Victoria Camps, «hay que hacerlo con nuevos paradigmas, que no oculten la
escisión, el conflicto, los límites de la realidad, porque ellos, y no el
'bien', son el lugar y el objeto de la ética... En efecto, la ética que
necesitamos ha de partir del mal, es decir, de nuestras limitaciones y
contingencia, teniendo en cuenta que, por mucho que ansiemos la salvación, no
podemos ni, por otra parte, queremos transformamos hasta el punto de dejar de
ser humanos»86. En otras palabras, necesitamos construir un ethos como morada y
como hogar a nuestra propia medida, que nos permita fijamos y potencializar lo
que ya hay en nuestro propio ser como grupos sociales en relación y como
nación.
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